Creencias sobre el cuerpo y el dolor: el papel fundamental en el manejo del dolor musculoesquelético
El dolor musculoesquelético es multifactorial ya que abarca diferentes factores complejos: sociales, estructurales, físicos, estilos de vida, salud comórbida… Aunque el dolor es autolimitado, una gran proporción de la sociedad continúa experimentado dolor y discapacidad a largo plazo.
Se ha demostrado que lo que uno cree y hace con su dolor predice cuánto durará y cuanta discapacidad aparecerá. Dado que las creencias son modificables, se consideran un factor clave para prevenir y tratar el dolor y la discapacidad generada por este. Por ello es importante que desde el sistema clínico se fomenten y desarrollen pautas clínicas que mejoren dichas creencias.
Las creencias se definen como “algo que uno acepta como verdadero o real; una opinión firmemente sostenida”. Estas pueden ser:
- Irracionales: un paciente puede creer que lo que se muestra en las imágenes es la fuente de su dolor. Aunque se le explique que se trata de un envejecimiento normal como en el resto de la población.
- Contradictorias: se puede creer que se necesite fortalecer la articulación débil y además pensar que el ejercicio va a dañar y empeorar su dolor.
- Explícitas: desarrolladas después de una reflexión.por ejemplo por recomendaciones que se le han dado desde pequeños (tener una determinada postura al levantar un objeto).
- Implícitas.
También se pueden definir como “verdades fundamentales que gobiernan el comportamiento”. Cuando tenemos síntomas intentamos generar una representación de él. Qué significa el síntoma, quien lo ha creado, lo que me provocará. Esta representación se crea por experiencias pasadas o por lo que nos han contado otros que han tenido síntomas similares. Y debido a nuestra representación tomamos una decisión sobre qué hacer con nuestro dolor.
La mayoría de las personas habrán sufrido algún síntoma en el último año o también conocerán a alguien que lo haya sufrido. Y a partir de ahí desarrollan unas creencias sobre ese síntoma. Los individuos creen que el dolor avisa de que algo en el cuerpo está dañado y que por tanto tienen que hacer algo para repararlo.
Creemos que el cuerpo es como una máquina y que el dolor es esencial para nuestra supervivencia ya que se trata de una alarma para protegernos de amenazas físicas. Sin embargo, el dolor también puede surgir en ausencia de lesión, como el dolor que se mantiene más allá del tiempo normal de curación de los tejidos. En este caso no es una señal que esté produciendo un daño en nuestro cuerpo y puede volverse inutil cuando no nos deja realizar actividades normales.
Las creencias negativas sobre el dolor desempeñan un papel importante en el cambio de dolor agudo a crónico. Esto se puede explicar con el modelo de evitación al miedo. Cuando una persona cree que un síntoma representa una amenaza para su salud y bienestar, se genera una respuesta de miedo y con ello un comportamiento para evitar ese miedo. Lo que produce una respuesta protectora como la restricción del movimiento o la defensa muscular protectora. Y esto genera una afectación en las actividades de la vida diaria.
Por otro lado, las respuestas emocionales negativas representan una estrategia ineficaz y errónea para el afrontamiento en el control del dolor. También, las creencias de los médicos pueden influir mucho en los pacientes, pues son los que dan consejos sobre salud y en los que la sociedad más confía. Por ello, gestionar las creencias, expectativas y angustias del paciente, al mismo tiempo que se proporciona un tratamiento, es esencial para el control del dolor.
En conclusión, las ideas que tenemos sobre nuestro cuerpo y sobre el dolor influyen mucho en nuestras emociones y en la manera en que nos comportamos. Estas creencias no son fijas, pueden cambiar, y por eso resulta clave trabajarlas dentro del tratamiento de las personas con dolor. Como profesionales de la salud, nuestro objetivo es acompañar en ese proceso de cambio, para que cada persona pueda mejorar su calidad de vida y, con ello, también su bienestar y su salud.
